Listado mensual: enero, 2022

Memoria actividades

Memoria de actividades

(enero-14 abril 2022)

La prisión de Puerto I; Durante este primer trimestre de 2022 hemos continuado con nuestras visitas semanales. No se ha interrumpido nuestra presencia en la prisión, excepto dos semanas en las que NO se nos prohibió, pero se nos aconsejó que no fuésemos porque había contagios de COVID en dos módulos de los tres que hay abiertos.

Durante la pandemia el número de presos se ha reducido en más de un cincuenta por ciento. Actualmente está en torno a los noventa o cien.

La prisión de Puerto II;

Somos dos capellanes en Puerto 2 aunque ahora mismo solo está entrando uno desde septiembre por las restricciones impuestas por la prisión. No podemos pasar de la puerta en cada módulo, por lo que el contacto con los presos es muy complicado.

La situación en Puerto II es compleja, es una prisión muy restrictiva y con algunos funcionarios excesivamente celosos.

La prisión de Puerto III;

La situación no ha sido tan normalizada como en el semestre anterior, debido a mayores módulos por motivo del COVID19. Sólo hemos asistido con talleres concretos y el mínimo de voluntarios.

Habría que resaltar que en modulo más conflictivo se ha seguido atendiendo personalmente a todos los que lo han solicitado. Así como los talleres que se han llevado a cabo en dicho modulo, sin ninguna restricción.

Memoria enero a 14abril2022

(octubre – diciembre 2021)

 Este trimestre ha sido algo atípico para los voluntarios y voluntarias de esta Pastoral. La Covid-19  nos ha impedido a muchos de nosotros entrar en las prisiones.

La prisión de Puerto II se abrió para los capellanes, cerró y a la fecha de redacción de esta Memoria todavía están restringidas las visitas por confinamiento. Tampoco es buena la situación que vivimos en la cárcel de  Puerto III donde empezamos a entrar y a desarrollar nuestros talleres, pero también se restringió la entrada a los voluntarios y se prohibió las actividades que suponían la presencia de internos e internas de módulos distintos. Lamentablemente, hasta la celebración de la Eucaristía ha tenido que cancelarse.

A pesar de lo anterior, la labor de concienciación social, prevención y presencia en medios ha sido muy fructífera este trimestre.

Pincha para ver la memoria completa.

Memoria octubre-dcbre 2021

Fallece Federico Linares

Carta de Pastoral a la familia de Federico Linares

Obituario

Fallece Federico Linares Castrillón, un notario con la manía de hacer el bien

  • Destacó por su participación activa en múltiples actividades de Cádiz y por su entrega desinteresada y callada en la ayuda y promoción de los más necesitados.

El notario gaditano Federico Linares Castrillón ha fallecido en Cádiz a la edad de 83 años. Jubilado desde finales de 2008, Federico Linares (Vejer, 1938), con Notaría durante décadas en la calle Churruca del casco histórico de Cádiz, fue un destacado e íntegro profesional, una persona amante de todas las tradiciones de la ciudad en las que participó activamente y, sobre todo, un ser humano comprometido y entregado, de una manera muchas veces humilde y callada, a la promoción de las personas más necesitadas, sobre todo a través de la asociación Nivel, de la que fue fundador junto al cura Alfonso Castro. Casado con María José García de Cosío, ambos fueron padres de cinco hijos.

Federico Linares nació en Vejer de la Frontera en el año 1938. Su padre era funcionario de Aduanas y con el tiempo se trasladó a Cádiz con toda la familia. Estudió la carrera de Derecho en Sevilla y posteriormente opositó con éxito para ser notario.

Comenzó a ejercer de notario en noviembre de 1969 en Villamartín, desde donde también atendió a las poblaciones de Ubrique, Olvera y Algodonales. Posteriormente, pasó por Rute, Osuna y Sanlúcar, hasta que en mayo de 1985 se trasladó definitivamente a Cádiz. Su jubilación se produjo en noviembre de 2008, cuando cumplió 70 años.

Federico Linares ha sido una persona tremendamente activa, un amante de las tradiciones gaditanas que colaboró con el Cádiz Club de Fútbol, fue notario del jurado en los concursos de agrupaciones del Falla y también rey mago en la cabalgata de la ciudad. Aficionado al flamenco y al Carnaval, y seguidor confeso a partes iguales del Cádiz y del Betis.

Pero su labor se extendió también a su compromiso con las personas más necesitadas, sobre todo a través de la Asociación Nivel, que fundó en 1991 junto al cura Alfonso Castro y otras personas comprometidas, y que se propuso luchar contra la marginación social promoviendo el trabajo, muchas veces a través de cooperativas, para un sinfín de jóvenes gaditanos de las barriadas más deprimidas de la ciudad. También participó en los programas que se pusieron en marcha en el Nuevo Madrugador y se implicó en la ayuda a los reclusos de las cárceles portuenses.

Junto al comprometido sacerdote en los años de la Transición, Federico Linares vivió su profunda fe cristiana desde la perspectiva de la solidaridad activa, entendida como una manera de cambiar la vida de las personas más pobres y en riesgo de exclusión desde su propia promoción y no solo desde la mera ayuda asistencial.

Diario de Cádiz


A pesar de que conocía su delicado estado de salud, la noticia del fallecimiento de Federico Linares Castrillón me ha impresionado hondamente. Ni sus irreprimibles ganas de vivir, ni la permanente entrega de su esposa María José, ni su cariñoso bienestar familiar, ni su generoso afán de servir a los más necesitados han sido suficientes para mantenerlo entre nosotros. Con su manera transparente de explicar con su coherente conducta el significado de la familia, del trabajo, del ocio, de la amistad, del amor y de la ayuda a los que más sufren, este hombre bueno nos ha estimulado para que rompiéramos aquellas ataduras convencionales que nos limitaban el ejercicio de la plena libertad evangélica y el armónico crecimiento humano.

A mi juicio, la clave de la admiración, del respeto y del cariño que en todos nosotros ha despertado su figura, la valoración tan positiva de su trabajo profesional y la admiración agradecida por su servicio a los marginados residen en esa modestia secreta y, al mismo tiempo, jubilosa, de un hombre que medía su felicidad por el agradecimiento de esas personas que le regalaron su apoyo, su estima, su amistad y su amor. A partir de ahora echaremos de menos el lenitivo reconfortante de sus comentarios lúcidos y de su testimonio valiente.

Tiene razón Jesús Martínez Linares por sentirse orgulloso por la vida plena de su tío Federico, un esposo y un padre ejemplar, un ciudadano comprometido, un notario cercano y servicial, un gaditano identificado con los problemas y con las aspiraciones de este rincón, que disfrutaba con su Carnaval y con su equipo de fútbol, sobre todo, un creyente esperanzado que ha entregado su vida a servir a los menos favorecidos. Junto al padre Idelfonso Castro, Federico entregó más de veinte años de su vida a la formación de los presos en la Prisión Puerto dos y a diversos proyectos de capacitación en el nuevo Madrugador. Su elevada calidad humana y su alto nivel profesional se pusieron de manifiesto, sobre todo, con su peculiar manera de evitar la tentación de caer en la superficialidad y en el exhibicionismo.

La vida de este notario que, desde joven, decidió crear una apacible familia, estaba marcada por la saludable ‘manía’ de ayudar, de servir y de hacer el bien. Cualquier momento y cualquier ocasión eran propicios para que él los convirtiera en oportunidades para escuchar y para atender las demandas, muchas veces silenciosas, de los demás. Estaba dotado de una singular habilidad para explicar con su conducta de manera clara los valores humanos. Era un certero observador de la cotidianidad que, con su sencillez encantadora, arrancaba nuestros mejores sentimientos de benevolencia; con su trato a los desfavorecidos nos acercaba a quienes pedían pan o ansiaban libertad, y con su finura intelectual nos redimía de la mediocridad. Poseía un extraordinario sentido de lo real unido a un sentimiento de esperanza, gracias a acercamiento y su comprensión vividos desde el fondo de sus entrañas, desde las fibras más íntimas de su conciencia.

Con su esposa María José -incansable en su entrega servicial, gozosa y esperanzada-, con sus hijos Federico, Joaquín, María José, Esperanza y Oliva, somos muchos los familiares, los amigos y los compañeros que sentimos dolor por esta pérdida. Que descanse en paz.

José Antonio Hernández Guerrero (Diario de Cádiz)