Qué hacemos

AL FINAL SEREMOS JUZGADOS POR EL AMOR: “Estuve en la cárcel, y vinisteis a mí”

La Pastoral Penitenciaria cumple con su misión evangélica, recogida en Mateo, 25, 36: Estuve en la cárcel y vinisteis a mí.

 

Según el director de Pastoral Penitenciaria en España, Florencio Roselló, en 2020 formábamos parte de esta Pastoral 2.600 voluntarios y 162 capellanes. Más de 9.000 presos sin recursos recibieron dinero de Pastoral (Peculio) para poder adquirir productos de primera necesidad, bebidas, etc…, en las cárceles. La Pastoral destinó a ello en España unos 250.000 euros.

En la Diócesis de Asidonia-Jerez, los voluntarios y voluntarias nos acercamos al interior de las prisiones de Puerto I, Puerto II y Puerto III, además del CIS Alfredo Suar, manteniendo un contacto directo con las personas presas pues las cárceles no pueden ser ajenas a la comunidad de creyentes.

Los problemas de la comunidad penitenciaria son los menos atendidos por la sociedad, e incluso muchas veces por la propia Iglesia. La promoción humana en prisión, la sensibilización social de los problemas carcelarios, el estímulo de la reconciliación dentro del recinto carcelario, orientan nuestra acción, siendo nuestro principal objetivo la evangelización en este medio marginal. Diariamente establecemos una relación directa con los presos y presas. Damos atención a sus problemas personales, sociales, familiares…Y ello desde el encuentro, la amistad, la afectividad.

La Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Asidonia-Jerez tiene siempre presente el artículo 25.2 de la Constitución Española, donde se recoge que:

Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados. El condenado a pena de prisión que estuviere cumpliendo la misma gozará de los derechos fundamentales de este Capítulo, a excepción de los que se vean expresamente limitados por el contenido del fallo condenatorio, el sentido de la pena y la Ley penitenciaria. En todo caso, tendrá derecho a un trabajo remunerado y a los beneficios correspondientes de la Seguridad Social, así como al acceso a la cultura y al desarrollo integral de su personalidad.

Trabajamos en tres áreas: ÁREA RELIGIOSA, ÁREA SOCIAL Y ÁREA JURÍDICA, tanto desde el punto de vista individual como grupal, sin dejar atrás el modelo de intervención subyacente de la Justicia Restaurativa que apuesta por:

  • La protección a la víctima y la reparación de daño causado.
  • La responsabilidad del infractor.
  • El diálogo y la paz social quebrantados por el hecho criminal.

Recordemos la pintada aparecida en la pared de un “chavolo”:

En este lugar maldito, donde reina la tristeza, no se condena el delito, se condena la pobreza.