XX ASAMBLEA PASTORAL PENITENCIARIA – ANTEQUERA 2023
XX ASAMBLEA DE LA PASTORAL PENITENCIARIA
DE ANDALUCÍA
Antequera – 3 Junio 2023
“OTRO CUMPLIMIENTO DE PENA ES POSIBLE”
APORTACIONES DE LA PASTORAL PENITENCIARIA DE ANDALUCÍA, CEUTA Y MELILLA Asamblea de la Zona I el 3 junio de 2023
Habiendo celebrado la última Asamblea regional de la Pastoral Penitenciaria en el año 2019, nos vimos sometidos a la casi inacción a causa de la pandemia de la Covid’19 que nos impidió reunirnos en los años 2020, 2021 y 2022.
Por fin, en este año de 2023, el día 3 de junio y en la ciudad de Antequera, nos reencontramos un buen número de Capellanes y Voluntarios para poder sentir el impulso del Espíritu de Jesús que nos sigue afianzando en la misión evangelizadora con nuestros hermanos privados de libertad en los Centros Penitenciarios de Andalucía, Ceuta y Melilla.
Con el deseo de seguir profundizando en la riqueza que nos aportó el X CONGRESO NACIONAL DE P.P. celebrado en El Escorial (Madrid) del 21 al 23 de octubre de 2022 con el lema “Otro cumplimiento de pena es posible”, deseábamos ahondar más desde las reflexiones aportadas por los miembros de la P.P. de Andalucía.
Y partiendo de las Conclusiones finales del Congreso nos propusimos como punto de partida establecer unas líneas de actuación de las Delegaciones diocesanas y Capellanías para sensibilizar a los cristianos y a la sociedad en general.
Teniendo en cuanta que las reflexiones propuestas previamente a los Delegados y Capellanes fueron escasas en participación, aprovechamos el encuentro para que todos los asistentes pudieran aportar la riqueza de las experiencias personales y poder proponer unas líneas de actuación de cara al futuro de la P.P. de Andalucía.
Las Propuestas a reflexionar por los grupos que se confeccionaron a tal efecto se presentaron estas tres:
- Misión de la Iglesia y de los cristianos en la atención evangelizadora de los privados de libertad, dentro y fuera de la prisión (parroquias de origen)
- Compromiso de las comunidades cristianas, centros de enseñanza de religiosos y otros organismos que trabajan con niños y jóvenes de cara a la prevención.
- Motivar a las parroquias, movimientos, asociaciones de la iglesia para acoger y atender a las personas con alternativas al ingreso en prisión, como TBC (trabajos en beneficio de la comunidad) y otras.
Las aportaciones propuestas fueron las siguientes:
- MISIÓN EVANGELIZADORA DE LA IGLESIA
- El mayor servicio que la Iglesia ofrece a los hombres y mujeres de todos los tiempos es el de evangelizar. Como Iglesia, tenemos la certeza de que nuestra labor pastoral con los privados de libertad está en la vanguardia de la misión, porque el testimonio evangélico de la atención a las personas y la caridad con los pobres, marginados y descartados de la sociedad, es al que más sensible se muestra el mundo de hoy.
- Cada cárcel, para la Iglesia, es una comunidad de personas y de creyentes, que está compuesta por aquellos que tienen su origen en el lugar donde vive con la familia. En ese territorio hay una parroquia, por tanto, pertenecen a esa comunidad cristiana. La Parroquia está obligada por principio humano y pastoral a atender a cada uno de sus feligreses. Los presos son y pertenecen a esa comunidad parroquial.
- Como “misioneros evangelizadores” somos impulsados a dar un testimonio vivo y eficaz, dentro y fuera de la prisión, y que se fundamenta en los siguientes pilares que han de sostener nuestra labor:
- Trabajar, desde el acompañamiento, a fin de que los privados de libertad recobren su dignidad de personas y de hijos de Dios.
- Saber escuchar y respetar sus luchas interiores, sus sufrimientos, anhelos y fracasos.
- Presentar el mensaje de Jesús con toda la fuerza de su misericordia, pero también desde la exigencia de cambio y de conversión
- Es del todo necesario que nuestros Obispos nos ofrezcan un apoyo muy directo alentando a los sacerdotes de la diócesis, a los religiosos y movimientos eclesiales a que sientan estima y valoren la misión específica y cualificada que la Iglesia diocesana realiza con los privados de libertad.
- Un medio muy eficaz de cara a esta toma de conciencia por parte del clero y cristianos es la de hacer visible la Pastoral Penitenciaria en los Planes Pastorales de cada Diócesis. Consideramos que la P.P. no es un apéndice insignificante del entramado pastoral de cada Diócesis.
- Imprescindible fomentar la sensibilización sobre la realidad de nuestra pastoral, como acción evangelizadora de la Iglesia, nuestros objetivos y misión, en los ámbitos diocesanos, en grupos y movimientos, Hermandades,… de manera especial, en los Arciprestazgos y parroquias, en las estructuras sociales de los Barrios, allí donde sea posible.
- Una labor propia y específica de la Capellanía es la de elaborar una lista de internos e internas ubicándolos en sus barrios de origen y sus parroquias. El propósito es el de poder contactar con las parroquias de origen de modo que éstas, a través de sus estructuras, bien Caritas u otras, puedan conectar con los familiares de los internos para que puedan programar un servicio de atención, seguimiento y ayuda, tanto la familia como a la propia persona una vez puesta en libertad.
Es muy importante que tengamos en cuenta el asunto delicado de la privacidad de los datos; tomando las referencias de ubicación con mucha prudencia y tacto. Así mismo si esos datos son facilitados a los párrocos o responsables que vayan a ayudar a familiares y a liberados.
Esto nos motiva a promover estructuras de acogida y acompañamiento en las parroquias tras la salida de prisión. Las Caritas parroquiales pueden ser un una buena estructura desde la que se podría saber de personas que hay en prisión para realizar los trabajos pertinentes de ayuda y seguimiento a ellas mismas y a sus familias.
- Deber de la parroquia es saber y enterarse de qué feligreses están encarcelados, de atender a sus familiares, mostrar signos de presencia y seguimiento. La Iglesia debe estar presente en el mundo real del dolor y sufrimiento ante la ausencia de un miembro del ámbito familiar.
También es deber y obligación estar sensibilizados ante el dolor y la pasión de los más pobres de la comunidad parroquial. La Iglesia es CARIDAD.
La Iglesia, desde las comunidades eclesiales, debe estar siempre en salida y con las puertas abiertas, acercándose a las periferias existenciales, como son las cárceles, para llevarles la alegría del Evangelio, la esperanza en el futuro, la libertad integradora.
- Los miembros de la Capellanía han de ser puente de unión entre las personas que recobran la libertad y sus parroquias, no sólo para ofrecerles un apoyo espiritual, sino también un nuevo ámbito de socialización, sentirse integradas con otro tipo de relaciones personales y, donde fuera posible, laborales.
- Hay Movimientos eclesiales en cada diócesis, a los que hay que implicar para que asuman compromisos de acogida, acompañamiento de las personas que salen en libertad con las cuales pueden realizar verdaderos prodigios de integración, recuperación de valores, de fe, de fortaleza, de unión familiar, de salidas al empleo, de apertura hacia la nueva realidad que les toca vivir, después de haber sufrido ese parón vital por el tiempo de prisión que les incapacita a muchos para adaptarse a una sociedad y una familia en cambio.
- Nuestra Pastoral consiste en integrar a todos, especialmente a los más marcados por la exclusión y marginación, a las víctimas y pobres.
- Es importante que, desde las Delegaciones y Capellanías de P.P., se ofrezca a los jóvenes y adultos de las parroquias la formación necesaria sobre lo que es la misión de la Iglesia en la cárcel.
- Las Delegaciones diocesanas de P.P. deben crear un Equipo de Voluntarios de entre aquellos que ya no pueden desarrollar su labor dentro de la prisión, para que puedan llevar a cabo tareas en el exterior sirviendo de enlace con las parroquias, movimientos eclesiales y entidades sociales de cara a la sensibilización, formación, compromiso, atención y acompañamiento a los familiares y ex liberados,
- Observamos que hay una carencia de oferta de formación para sacerdotes y voluntarios en la Delegaciones y Capellanías, tanto permanente como inicial, sobre la esencia de lo que es la Pastoral Penitenciaria y cómo realizar la misión evangelizadora dentro y fuera de las prisiones.
- En la tarea de sensibilización es muy importante visibilizar la P.P. a través de los Medios de comunión social, potenciando los propios medios que ofrecen las diócesis.
- También consideramos de gran ayuda el poder trabajar en RED con otras entidades que colaboran con la Institución Penitenciaria y que ofrecen a los internos/as una gran riqueza humana, psicológica, social, laboral, familiar, etc.
- PREVENCIÓN
- Crear en cada Delegación/Capellanía un Equipo de pastoral de Prevención en el que participen capellanes, voluntarios y presos o expresos para ofrecer un servicio sensibilización sobre la realidad de la cárcel a los jóvenes desde los IES, Universidades, Grupos y Movimientos eclesiales, Hermandades, parroquias, etc.
- Es importante que, a nivel eclesial, las parroquias, grupos y movimientos, Colegios concertados, etc., estén abiertos a admitir la presencia de la PP para informar, sensibilizar, concienciar.
- De manera especial hay que visibilizar la misión evangelizadora de la P.P. en la formación en los valores humanos, la ética y la moral, así como el descubrimiento de la fe en Jesucristo y los valores cristianos entre los jóvenes en prisión.
- Observamos resistencias en IES para facilitar la presencia de los Equipos de Prevención, de modo especial en Centros de Enseñanza de religiosos. Del mismo modo que ocurre con muchas parroquias que no son receptivas a nuestra propuesta de información y sensibilización sobre la P.P.
- FAVORECER ALTERNATIVAS A LA PRISIÓN
- Realidad: no hay disposición por parte de las parroquias y otras entidades de aceptar a los TBC a realizar los servicios en sus dependencias.
- No hay disponibilidad para ofrecer alternativas a cumplir las condenas en libertad
- Cuanta más sensibilidad más compromiso para favorecer la reinserción
- Constatamos que no hay voluntad para ayudar a la reinserción
- Ofrecer una especie de Guía de acompañamiento para quienes les puedan acoger de forma que se sepa cómo acompañar a estas personas, más allá del trabajo más o menos exigente que deban realizar.
- Concienciar a internos preventivos y a sus respectivos abogados para que en sus juicios soliciten a los jueces dicten sentencias más favorables al reo, para que, en vez de ser cumplidas en prisión, sean sustituidas por otras alternativas de cumplimiento en libertad.
- Las Delegaciones y Capellanías tener la iniciativa de crear un equipo de voluntarios que faciliten la labor de acogida y acompañamiento de determinados cumplimientos de penas, como los TBC, y así favorecer a las entidades que acojan a estas personas.
La Pastoral Penitenciaria es un bien incalculable para la Iglesia y para la sociedad, ya que su razón de ser, se enraíza en la el núcleo esencial del Evangelio y de la propuesta de Jesús quien, ungido por el Espíritu es enviado por el Padre al mundo de la cautividad, de la injusticia, de las inhóspitas mazmorras de destrucción y ausencia de libertad; siendo una pastoral que se reviste cada día con el traje de gala de la misericordia del Padre y con la fuerza y la garra profética del Espíritu de Jesús que impulsa a cada creyente comprometido a “salir” de su acomodación aburguesada para convertirse en un “misionero evangelizador” que lleva “la alegría del evangelio”, la libertad como compromiso y esperanza a cuantas personas sufren las estructuras de una sociedad marcadamente injusta, víctimas de pobrezas sociales, culturales y de valores humanos y religiosos. Personas que son recuperables para sí mismas, para la familia, la sociedad y la Iglesia.
Creemos en esas personas que sufren el desprecio, la humillación y el rechazo social y, a veces, religioso, y que son capaces de reconducir sus vidas, truncadas por múltiples circunstancias, hacia caminos de verdadera conversión humana y religiosa. Seguimos creyendo en ellos como personas y como hijos de Dios, y por ellos y desde ellos asumimos el compromiso de acompañarles en el tortuoso camino de su liberación integral.
También soñamos, desde la utopía del Reino, para que paulatinamente, vayan transformándose las estructuras penales de venganza y castigo, por estructuras de corrección más humanas, menos penalizadoras y más favorables a reeducar y acompañar a los más débiles de nuestra sociedad a convertirse en personas dignas, honestas y honradas, sin necesidad de tener que sufrir la terrible experiencia de “morir” en una cárcel, privado de libertad. Soñamos y abogamos por un futuro donde la prisión sea un recurso extremo y donde se avance en crear una sociedad positiva, integradora y favorecedora de buscar siempre alternativas que favorezcan la dignidad, los derechos y la libertad de cada persona.
Como hombres y mujeres de Iglesia seguimos en el empeño de llevar a nuestros hermanos y hermanas privados de libertad el aroma y la frescura de Jesús de Nazaret que pasó por la vida haciendo el bien y liberando a los oprimidos.
Antequera, 3 de junio de 2023
Pedro Fernández Alejo, trinitario
Coordinador de la P.P. de Andalucía, Ceuta y Melilla
