Listado anual: 2024

UNA PUERTA SANTA EN CADA PRISIÓN

Propuestas de la Pastoral Penitenciaria de cara el Jubileo…

 

UNA PUERTA SANTA EN CADA PRISIÓN

1. «Si alguien os pide explicaciones de vuestra esperanza, estad dispuestos a defenderla» (1Pe 3, 15)

La esperanza pertenece a la esencia de nuestra fe desde la confesión de Jesús como hijo de Dios. El tema principal de la predicación de Jesús fue la venida del Reino de Dios. Ese Reino comenzó a hacerse realidad con su vida y su palabra: «Tened por cierto que el Reino de Dios está ya en medio de vosotros» (Lc 17, 21); «Ha llegado a vosotros el reinado de Dios» (Lc 11, 20). Pero si el Reino de Dios es histórico, su consumación será escatológica (Mt 25, 31-32; Mc 8, 38; 14, 62; Lc 17, 24). Entre un comienzo histórico —la venida de Jesús— y su consumación escatológica —la parusía—, la existencia cristiana se verá obligada a vivir en una tensión espiritual nunca satisfecha: «Tiempo vendrá en que desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre y no lo veréis» (Lc 17, 22).

Según esto, la vida cristiana es ser vida en esperanza. Esa esperanza es poliédrica, tiene muchas caras y figuras: será impaciente y turbadora cuando se entiendan demasiado literalmente algunas expresiones del Evangelio (Mc 8, 38) o confortará serena y luminosamente el alma de los cristianos de a pie y de los santos a lo largo de nuestra existencia terrena; a veces quedará obnubilada por alguna realidad temporal o desfallecerá temporalmente atrapada por la desesperación. Pero todos la vivimos en nuestra vida. 

2. «Fe es la consistencia de lo que se espera, la prueba de lo que no se ve» (Heb 11, 1)

Con Cristo, esa vida nueva y plena ha comenzado. Desde esa novedad, nuestra existencia está invitada a superar la servidumbre hacia el pecado y la muerte. (Heb 2, 14-15). Así, la vida del cristiano transcurre entre esa realidad del Reino ya comenzado y la definitiva consumación. Y en ese tiempo en el que vivimos, insertos en la esperanza cristiana, luchamos por superar esa esclavitud hacia el pecado y la muerte. Así nos lo recuerda el Papa en la bula de convocación del Jubileo del año 2025, dedicado a la esperanza, especialmente en los números dedicados a vivir anclados en la esperanza (números dieciocho en adelante). Esa esperanza cristiana está anclada en un horizonte más grande que las pequeñas esperanzas terrenales, en el seguimiento de Jesús que nos abra hacia la vida eterna, superando la realidad del pecado y de la muerte que atenaza nuestra vida. 

3. «Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25, 35.40)

Y ahí transcurre nuestra vida humana, entre esperas y esperanza cristiana. También en la bula de convocación de este año jubilar se nos habla de signos de esperanza, «esperas menores» que nos ayudan a ir viviendo la esperanza cristiana con mayúsculas. El Papa hace repaso de situaciones vitales que vive la persona y que pueden atenazar y ocultar esa esperanza a la que todos somos llamados: las guerras, las agresiones a la vida que nace, los encarcelados, enfermos, migrantes, exiliados, desplazados, refugiados, ancianos, pobres…

En las prisiones, entre las personas privadas de libertad, es donde el Papa nos invita también a vivir y llevar la esperanza cristiana. La realidad del pecado y de la muerte está presente siempre en toda realidad personal, pero especialmente se hace visible entre aquellas personas que viven en la oscuridad de las prisiones. La bula nos habla de algunas de las duras realidades: la soledad, el vacío afectivo, las restricciones impuestas, la falta de respeto. Cabe recordar, además, que el propio papa Francisco abrirá una puerta santa en la cárcel romana de Rebibbia.

La Pastoral Penitenciaria, única entidad presente en todas las prisiones de España, con los capellanes, delegados y voluntarios reunidos recientemente en Madrid y en línea con los gestos que nos propone el papa Francisco en el número diez de la bula, ha elaborado unas propuestas para que puedan ser realizadas en las diversas delegaciones diocesanas, prisiones, casas de acogida, dependiendo de personas, tiempos y lugares.

3.1. Dimensión ad extra: social, diocesana, sensibilización mediática.

Trabajar el jubileo desde la «denuncia profética», ante las grandes debilidades del sistema penitenciario y su deshumanización, dando a conocer las graves carencias reales: médicas, de tratamientos, de personal, condiciones de vida, etc. Esto se realizaría ante los medios de comunicación católicos y seculares. 

Sensibilización en nuestras diócesis, parroquias, centros de enseñanza superior y media para dar a conocer y visibilizar la realidad del mundo penitenciario y las dificultades en las que viven las personas privadas de libertad. Y en las que puedan participar también grupos de internos. 

Motivar y dar a conocer los itinerarios para la reinserción social de las casas de acogida, proyectos de reinserción sociolaboral, casas de salidas de permisos y salidas definitivas, bolsas de trabajo, trabajos en beneficios de la comunidad. 

Petición ante la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y/o del correspondiente ente autonómico (País Vasco y Cataluña) de indultos en los que se fundamente esa petición en relación con el año jubilar de la esperanza. 

Aprovechar los encuentros de voluntarios de Pastoral Penitenciaria para dar a conocer lo que dice el Papa en la bula de convocación y que desde cada diócesis se oferten actividades propias para cada prisión, adaptándolas a las circunstancias de cada lugar. 

Sensibilización en nuestras diócesis y parroquias para dar a conocer la realidad de las prisiones y motivarles en la ayuda económica para las actividades que realizamos con los internos. 

Proponer acciones para potenciar la justicia restaurativa como un modo adecuado de visibilizar el perdón y la reconciliación social. 

3.2. Dimensión ad intra: dentro del centro penitenciario

Colocación de carteles dentro del centro donde se visibilice el año jubilar de la esperanza. Utilizar también las radios o revistas que pueda haber en cada prisión. 

Facilitar el carné del peregrino a los internos que quieran participar en la peregrinación virtual con motivo del Jubileo. Trabajar un cierto itinerario dentro de las prisiones para que se pueda vivir esa dimensión de peregrino: actividades religiosas, sociales, sacramento de la reconciliación, Misas, liturgias, grupos de oración, lecturas escogidas, etc.

Posibilidad de peregrinación de los internos a Roma, informando y coordinando desde la Conferencia Episcopal. 

Organizar también una peregrinación a Santiago de Compostela, como la que estamos realizando estos años, dándole también ese sentido de año jubilar y de gracia. También se pueden programar peregrinaciones a santuarios y lugares religiosos de referencia de cada diócesis con un sentido también religioso y de itinerario. 

Encuentro de seminaristas con internos para dar a conocer la realidad de cada uno: motivación, estilo de vida, esperanzas, etc. Que pueda haber un tiempo de oración conjunta. 

Posibilidad de hacer una Semana Santa con jóvenes mayores de edad y adultos, personas de parroquias que puedan estar sensibilizadas con esta realidad, etc. 

Facilitar la realización de jornadas de convivencia y retiros espirituales con internos para favorecer su vivencia personal e iniciación cristiana. 

Colocar una puerta santa del año jubilar de la esperanza en cada prisión y que pueda ser un lugar diocesano de referencia, junto a la catedral y otros templos y santuarios determinados por las diócesis.

Ahora toca implementarlo y adaptarlo en cada diócesis y centro penitenciario.  

José Antonio García Quintana, SJ
Director del Departamento de Pastoral Penitenciaria de la CEE

 

CURA PACO EN RADIO ESQUINA – SANLUCAR

XIV JORNADA DE VOLUNTARIADO DE PRISIONES

XIV Jornadas voluntariados de prisiones. Pastoral penitenciaria. Diócesis de Asidonia - Jerez

Es muy difícil borrarse del libro de los malos. El obstáculo principal es el populismo que alimenta el miedo en los medios de comunicación para difundir una propaganda de inseguridad ficticia”.

El abogado, Samuel Huesca y el ex alcalde de Jerez, Pedro Pacheco, ponentes de la XIV Jornada de Voluntariado de Prisiones, organizadas por Pastoral Penitenciaria.

Jerez, 27 de octubre de 2024

Con el lema “LOS PRESOS DE MI PARROQUIA”, la Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Asidonia-Jerez ha congregado recientemente a más de un centenar de personas en la Parroquia de San Juan de Dios (Jerez de la Frontera) para visibilizar la labor de humanización que lleva a cabo la Iglesia Católica en las cárceles de El Puerto de Santa María.

Familiares de presos, voluntarios, funcionarios de instituciones penitenciarias, alumnos e investigadores de la UCA del grado de Derecho han asistido a la “XIV Jornada de Voluntariado de Prisiones” en las que ha intervenido como primer ponente el abogado malagueño, Samuel Huesca, quien tras haber cumplido condena en la prisión de Alhaurín de la Torre dedica su vida a los presos y sus familias. Para ello ha creado una fundación que lleva por nombre: “Módulo Cero”, pues para él “la sociedad es otro módulo” carcelario donde el penado ha de reinsertarse para no volver a prisión, y ha editado un “Manual de Preparación para la Vida en Libertad”.

Huesca ha destacado la importancia de la Pastoral Penitenciaria en su acompañamiento a los presos que cumplen condenas y a sus familiares. “Yo cuando escucho: es que ahora las condenas se cumplen íntegras…, mi experiencia -dice Huesca- es que las condenas (salvo los indultos) se cumplen hasta el último minuto y cualquier error que haya durante el disfrute de esos beneficios implica que la persona vuelve a la fase de encerramiento total”.

Para el abogado malagueño la cárcel es todo y está en la mente de quien ha saldado su deuda con la saciedad. “Es muy difícil borrarse del libro de los malos”, señaló. Samuel Huesca ha creado un manual que prepara a la persona para su vida en libertad. “Una herramienta de trabajo-dijo- que viene a suplir la falta de información por parte de Instituciones Penitenciarias”.

El ex alcalde de Jerez, Pedro Pacheco, coincidió con Huesca al reconocer que “la cárcel se lleva en la mente una vez fuera de ella”. Para Pacheco “es una vergüenza que tengamos el Código Penal más duro de Europa” a pesar de tener unas estadísticas que demuestran que en nuestro país no se cometen más delitos que en otros países. Y razonó el motivo: “hay un negocio inmobiliario en la construcción de prisiones”. Recordó la grave situación que atraviesan los enfermos mentales y la necesidad de intervenir política y socialmente en diferentes ámbitos de cara a la prevención del delito.

Según Pedro Pacheco, el obstáculo principal para la reinserción es “el populismo que alimenta el miedo en los medios de comunicación para difundir una propaganda de inseguridad ficticia que refuerza a los cuerpos de seguridad”.

Por último también intervino un joven que ha cumplido condena y goza ya de libertad. Acompañado por su familia, expresó su gratitud a la Pastoral Penitenciaria, pues con su labor ha podido volver a llevar una vida ordenada.

Samuel Huesca (derecha)
junto a Guillermo González, Secretario de Pastoral Penitenciaria (izquierda)

Pedro Pacheco
junto a Paco Muñoz (derecha), delegado de Pastoral Penitenciaria,
y Guillermo González (izquierda), secretario.

 

III Peregrinacion de la Pastoral Penitenciaria a Santiago de Compostela

Como cada año, el Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal ha invitado y acompañado a reclusos de toda España a peregrinar a Santiago de Compostela en un profundo viaje espiritual de conversión y esperanza.

La iniciativa ha involucrado en esta ocasión a 240 participantes de 13 cárceles a lo largo y ancho de la geografía nacional, entre ellos internos, funcionarios, capellanes y voluntarios.

Leer mas …

Vídeo Pastoral Santiago

Semana de la Pastoral Penitenciaria 2024

 

ABRAZADOS A LA ESPERANZA

Este Año Jubilar de la Esperanza es para nosotros una oportunidad de cara a alumbrar alternativas, propuestas, acciones y líneas pastorales que nos lleven a llenar el corazón de cada persona privada de libertad.

Recursos para vivir el Jubileo "de la Esperanza" del Año 2025 - Magisnet

El Papa Francisco ha convocado un Jubileo ordinario para el año 2025 bajo el lema “LA ESPERANZA NO DEFRAUDA”. Cada Año Jubilar, convocado por el Papa, se inicia con la apertura de la “Puerta Santa” en la Basílica de San Pedro y también en aquellas otras basílicas y catedrales, designadas por el Papa en todo el mundo.

El Papa nos invita a trazar “caminos de esperanza” para todos los ámbitos de la vida personal, familiar, social y eclesial; y, especialmente, a abrir “puertas a la esperanza” para quienes se hallan sometidos a la experiencia límite de vivir sin perspectivas de futuro porque se les han cerrado todas las puertas de cara a ser y sentirse como personas realizadas.

Sin duda que hay signos evidentes en nuestro mundo que hacen dudar de que sea factible esta propuesta del Papa para vivir en la esperanza, pero es imprescindible que, desde la conciencia cristiana, estamos llamados a ser signos tangibles de esperanza para las personas y las situaciones que amenazan con anular la fuerza transformadora que supone el “vivir en la esperanza”, tanto para las personas como para el ámbito social.


El Papa nos propone “mirar el mundo con esperanza” desde la perspectiva del Evangelio. Para nosotros, los que vivimos el compromiso vocacional de ser “misioneros y evangelizadores” desde la Pastoral Penitenciaria tenemos la tarea de llenar de esperanza ese vacío tan destructor, a todos los niveles, que sufren nuestros hermanos los presos.
Este Año Jubilar de la Esperanza es para nosotros una oportunidad de cara a alumbrar alternativas, propuestas, acciones y líneas pastorales que nos lleven a llenar el corazón de cada persona privada de libertad durante ese “peregrinar” en el tiempo del cumplimiento de su condena, y que suponga trazar caminos de esperanza en la reconstrucción de su vida ética, moral y de fe, así como el de la reafirmación de su vida familiar y social. Se trata de animar y estimular a que cada una de ellas sienta la necesidad de rehacer su vida, sus principios y valores, y que renazca en su interior la necesidad de estar “abrazado a la esperanza” como motor que le impulse a proyectar su vida hacia la libertad verdadera.


Es muy necesario mantenernos vinculados con la esperanza, pues de ella nos nutrimos, y con ella vivimos por la fuerza de la fe y del amor en Cristo resucitado. También es importante que, desde la Pastoral Penitenciaria, ejerzamos esa influencia positiva con propuestas y sugerencias factibles a la Institución Penitenciaria de cara a que se vayan abriendo para los internos e internas aquellas puertas, que permanecen aún cerradas o semiabiertas, tales como la dotación de Equipos de profesionales para llenar el vacío existencial que supone la eterna inacción en la prisión, con programas educativos, culturales, terapéuticos, formación profesional, atención especial a los enfermos mentales, etc.; así como medidas alternativas que favorezcan sobremanera la disminución de la permanencia en prisión, la concesión de permisos y terceros grados, la integración laboral y social, etc.


El Papa nos insta a favorecer una “alianza social para la esperanza, que sea inclusiva y no ideológica”. Desde esta Semana de Pastoral Penitenciaria, preparatoria para la Fiesta de Nuestra Madre de la Merced, vamos a ir abriendo caminos de Esperanza que nos lleven a adentrarnos en el corazón de nuestra Iglesia y de la conciencia de los cristianos para conseguir que todos abramos nuestros corazones y podamos acompañar a nuestros hermanos privados de libertad en su proceso de vivir su presente y de mirar su futuro con esperanza, siempre “abrazados a la esperanza que nunca defrauda” sabiendo que en esa lucha hay muchos pies que les acompañan, muchas manos que les abrazan y muchos corazones que les aman.

DOSSIER SEMANA DE LA PASTORAL PENITENCIARIA 2024 (Descargar)

 

24 Septiembre – Ntra. Sra. de la Merced

24 Septiembre – Ntra. Sra. de la Merced

Patrona de Pastoral Penitenciaria

https://external-content.duckduckgo.com/iu/?u=https%3A%2F%2Fwww.sociedadbiblica.org%2Fwp-content%2Fuploads%2Fhasan-almasi-aIRBGPafi74-unsplash-1.jpg&f=1&nofb=1&ipt=4f47598d85936535dc1bab7ad38becacea6727b80cd25e099e11ad20579ea6b6&ipo=images

Palabras del P. Francisco
en la cárcel de Montorio (Verona) – 18 mayo 2024

Queridos hermanos y hermanas …

Para mí, entrar en una cárcel es siempre un momento importante, porque la cárcel es un lugar de gran humanidad. Sí, es un lugar de gran humanidad. De humanidad probada, a veces fatigada por dificultades, sentimientos de culpa, juicios, incomprensiones, sufrimientos, pero al mismo tiempo cargada de fuerza, de deseo de perdón, de deseo de rescate.

Y en esta humanidad, aquí, en todos vosotros, en todos nosotros, está presente hoy el rostro de Cristo, el rostro del Dios de la misericordia y del perdón. No olviden esto: Dios perdona todo y perdona siempre, en esta humanidad, aquí, en todos ustedes. Esta sensación de mirar al Dios de la misericordia.

Conocemos la situación de las cárceles, a menudo superpobladas, con las consiguientes tensiones y fatigas. Por eso quiero deciros que estoy cerca de vosotros, y renuevo el llamamiento, especialmente a cuantos pueden actuar en este ámbito, para que se continúe trabajando por la mejora de la vida carcelaria.

Una vez, una señora que trabajaba en las cárceles y tenía una buena relación con las reclusas -pero era una cárcel de mujeres-, una madre de familia, muy humana la señora, me dijo que ella era devota de una santa. “¿Pero qué santa?” – “Santa Porta” – “¿Por qué?” – “Es la puerta de la esperanza”. Y todos vosotros debéis mirar a esta puerta de la esperanza. No hay vida humana sin horizontes. Por favor, no pierdas los horizontes, que se verán a través de esa puerta de la esperanza.

Con dolor he sabido que lamentablemente aquí, recientemente, algunas personas, en un gesto extremo, han renunciado a vivir. Es un acto triste, éste, al que solo una desesperación y un dolor insostenibles pueden llevar. Por eso, mientras me uno en la oración a las familias y a todos vosotros, quiero invitaros a no ceder al desaliento, a mirar la puerta como la puerta de la esperanza.

La vida siempre es digna de ser vivida, ¡siempre!, y siempre hay esperanza para el futuro, incluso cuando todo parece apagarse. Nuestra existencia, la de cada uno de nosotros, es importante -nosotros no somos material de desecho, la existencia es importante-, es un don único para nosotros y para los demás, para todos, y sobre todo para Dios, que nunca nos abandona, y que de hecho sabe escuchar, alegrarse y llorar con nosotros y perdonar siempre. Con Él a nuestro lado, con el Señor a nuestro lado, podemos vencer la desesperación…

Dios es uno: nuestras culturas nos han enseñado a llamarlo con un nombre, con otro, y a encontrarlo de diferentes maneras, pero es el mismo padre de todos nosotros. Es uno. Y todas las religiones, todas las culturas, miran al único Dios de diferentes maneras. Nunca nos abandona. Con Él a nuestro lado, podemos vencer la desesperación y vivir cada instante como el momento oportuno para volver a empezar. A empezar de nuevo.

Hay una bonita canción piamontesa que dice así:

“En el arte de ascender,
lo que importa no es no caer,
sino no permanecer caído”.

Y a todos los que trabajamos en esta cárcel, también como voluntarios, a los familiares, a todos nosotros, les digo una cosa: es lícito mirar a una persona de arriba abajo solo una vez: para ayudarle a levantarse. Por eso, en los peores momentos, no nos encerremos en nosotros mismos: hablemos con Dios de nuestro dolor y ayudémonos mutuamente a llevarlo, entre compañeros de camino y con las personas buenas que tenemos a nuestro lado. No es debilidad pedir ayuda, no: hagámoslo con humildad y confianza y humanidad. Todos nos necesitamos unos a otros, y todos tenemos derecho a esperar, más allá de toda historia y de todo error o fracaso. Es un derecho la esperanza, que nunca defrauda. Nunca.

Dentro de unos meses comenzará el Año Santo: un año de conversión, renovación y liberación para toda la Iglesia; un año de misericordia, en el que dejar el lastre del pasado y renovar el impulso hacia el futuro; en el que celebrar la posibilidad de un cambio, para ser y, cuando sea necesario, volver a ser verdaderamente nosotros mismos, dando lo mejor. Que esta sea también una señal que nos ayude a levantarnos y a retomar en nuestras manos, con confianza, cada día de nuestra vida.

Estimadas amigas y queridos amigos, gracias por este encuentro. Os digo la verdad: me hace bien. Me estáis haciendo bien, gracias. Seguimos caminando juntos, porque el amor nos une más allá de cualquier tipo de distancia. Os recuerdo en la oración y os pido, por favor, que recéis por mí: ¡a favor, no en contra! Recen por mí. Y no se olviden: “En el arte de subir lo que importa no es no caer, sino no permanecer caído”. Gracias.

Y ahora voy a dar un regalo a la cárcel… He pensado en una virtud que Dios tiene, y que nosotros olvidamos, ¿no? Porque Dios tiene tres virtudes principales: cercanía, compasión y ternura. Dios está cerca de todos nosotros, Dios es compasivo y Dios es tierno. Y pensé en la ternura -no se habla tanto de la ternura-, pensé en este regalo: la Virgen con el niño, que es precisamente un gesto de ternura. Y también pensé que la figura de María es una figura común tanto al cristianismo como a los musulmanes, es una figura común, nos une a todos.


Quisiera daros la bendición, pero la daré en silencio, para que cada uno la reciba de Dios en la forma que crea. Un minuto de silencio y les doy la bendición a todos.

Que el Señor os bendiga,
os ayude a seguir siempre adelante,
os consuele en la tristeza
y sea vuestro compañero en la alegría.
Amén.

 

C.P. Teixeiro – A Coruña

TRECE TV

SOLIDARIOS POR UN BIEN COMÚN

Pastoral Penitenciaria – 25 Mayo 2024

Vídeo…

Nos acercamos a la labor de la pastoral penitenciaria en torno al Centro Penitenciario de Teixeiro (entre Santiago y Coruña).

Visitamos el centro (enfermería, capilla, módulo de respeto…) y hablamos con algunos funcionarios y el director de la cárcel valorando positivamente el trabajo de la Iglesia. Hablamos también con algunos internos.

Después, visitamos junto al capellán de la prisión algunos de los pisos que tienen en la diócesis para los internos que salen de permiso y no tienen un lugar donde ir. Hablamos con algunos de ellos que nos contaban emocionados como había podido hacer el Camino de Santiago gracias a la Pastoral Penitenciaria.

 

Charla-coloquio: Prevención y sensibilización

Charla-coloquio en el Colegio San Felipe Neri – Cádiz

Días 19-23-27 de Abril 2024

Alumnos de Bachillerato y Confirmación

Participantes:

– 3 internos del CIS – Centro de Inserción Social Puerto II – Jerez

– 2 funcionarios del CIS

– 3 voluntarios de la Pastoral Penitenciaria