PASTORAL PENITENCIARIA- Diócesis de Asidonia-Jerez

NOTA DE PRENSA
De Puerto III a Santiago: un Camino para volver a creer en el futuro
La Pastoral Penitenciaria de Asidonia-Jerez participa en la peregrinación con cinco internos, dos funcionarios y seis voluntarios del Centro Penitenciario Puerto III.
Jerez de la Frontera. (6/10/26)
La Pastoral Penitenciaria de Asidonia-Jerez ha participado en la peregrinación a Santiago de Compostela organizada recientemente por la Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española, acompañando a cinco internos, dos funcionarios y seis voluntarios del Centro Penitenciario Puerto III.
La peregrinación reunió en Santiago a 365 personas vinculadas al ámbito penitenciario, entre ellas 183 personas privadas de libertad procedentes de 23 centros penitenciarios, además de funcionarios, voluntarios y responsables de Pastoral Penitenciaria.
Durante las distintas etapas del Camino, internos, funcionarios y voluntarios compartieron esfuerzo, convivencia, conversaciones y momentos de oración. Para los participantes de Puerto III, la experiencia ha supuesto una oportunidad para fortalecer la convivencia, recuperar la confianza y mirar al futuro con esperanza.
La llegada a Santiago contó con la presencia de diversas autoridades civiles y eclesiásticas, entre ellas Mons. Florencio Roselló, arzobispo de Pamplona y responsable de Pastoral Penitenciaria de la CEE; Mons. Francisco José Prieto, arzobispo de Santiago; Mons. Fernando García Cadiñanos, obispo de Mondoñedo-Ferrol; y Ángel Luis Ortiz González, secretario general de Instituciones Penitenciarias.
El encuentro culminó con la celebración de la Eucaristía en la Catedral de Santiago, con el lema «Dios te ama como eres, pero te sueña mejor», un mensaje que resume el sentido de esta experiencia: reconocer la dignidad de cada persona y transmitir que el pasado no tiene por qué determinar el futuro.
Para la Pastoral Penitenciaria de Asidonia-Jerez, participar en este Camino supone continuar su labor de acompañamiento, escucha y esperanza junto a las personas privadas de libertad, favoreciendo experiencias que ayuden a afrontar su futuro y su regreso a la sociedad.
La llegada a Santiago puso fin a las etapas recorridas, pero abrió también un nuevo camino personal para cada participante: el Camino termina en Santiago, pero la posibilidad de comenzar de nuevo empieza al volver a casa.

«Dios te ama como eres, pero te sueña mejor»

Un total de 183 internos procedentes de 23 centros penitenciarios españoles han completado la quinta edición del Camino de Santiago Penitenciario, una iniciativa orientada a fomentar la reinserción social. La peregrinación, coordinada por la Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española, ha movilizado a 365 personas entre reclusos, funcionarios y voluntarios que recorrieron diversas rutas jacobeas hasta confluir en Santiago de Compostela.
La Pastoral Penitenciaria ha celebrado la quinta edición de su ya tradicional Camino de Santiago. Este año un total de 183 reclusos (hombres y mujeres) de 23 centros penitenciarios han peregrinado a Santiago para tener su encuentro con el Apóstol. Junto a ellos, han asistido 73 funcionarios y 83 voluntarios. Este año, con las autoridades que les han acompañado, suman un total de 365 personas las que han vivido esta experiencia de encuentro y reflexión, organizada por la Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE).
Los peregrinos corresponden a 23 centros penitenciarios de España: A Lama, Bonxe, Burgos, Córdoba, Málaga, Daroca, Teruel, Zuera, Jaén, Mallorca, Monterroso, Murcia, Pamplona, Pereiro, Puerto III, San Sebastián, Segovia, Sevilla, Soto del Real,Teixeiro, A Coruña CIS, Villabona y Navalcarnero.
Cada centro penitenciario eligió su itinerario para hacer el camino -Sanabrés, Portugués, Norte, Primitivo o Francés-. El punto de encuentro de los distintos grupos para recorrer juntos los últimos kilómetros de la peregrinación ha sido el Auditorio del Monte del Gozo, donde alrededor de las 10.30h de hoy sábado 3 de octubre, han tenido la acogida y unas palabras de bienvenida del obispo responsable de la Pastoral Penitenciaria en la CEE, Mons. Florencio Roselló, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela; del director del Departamento de Pastoral Penitenciaria, José María Carod; junto con otras autoridades del ámbito penitenciario.
Asimismo, tres presos han compartido su testimonio con los participantes en este Camino Penitenciario: una mujer presa de la cárcel de Zuera, una presa de Málaga y un preso de Gipuzkoa. Todos ellos hablaron de su experiencia personal, lo que ha supuesto para ellos poder realizar este camino.
Desde allí, a las 11. 30h, comenzaron la salida hacia Santiago, donde al llegar se reunieron en la Plaza del Obradoiro, antes de participar en la Misa en la catedral a las 13.15h. La eucaristía estuvo presidida por Mons. Florencio Roselló, obispo responsable de la Pastoral Penitenciaria; acompañado por el arzobispo de Santiago, y el obispo de Mondoñedo-Ferrol.
Antes de la homilía, dos internos presentaron la ofrenda al apóstol Santiago. La invocación expresó el deseo de reconstruir la propia vida y avanzar hacia una sociedad más justa, solidaria y atenta a las personas vulnerables. También recogieron aspiraciones concretas: acceder a formación, disponer de oportunidades laborales y mantener los vínculos con el exterior para preparar el regreso a la vida en libertad.
Mons. Roselló comenzó reconociendo el esfuerzo de los peregrinos. Habían perseverado en las dificultades y demostrado que eran capaces de alcanzar una meta compartida. Pero, sobre todo, habían vivido la experiencia de ser «unos peregrinos más», acogidos sin que su pasado determinase la relación con quienes encontraban a su paso.
En el centro de la homilía situó una frase que el papa León XIV había dirigido a los internos durante su visita al centro penitenciario de Brians, en su viaje a España: «Dios te ama como eres, pero te sueña mejor», una frase, además que llevaban escrita en las camisetas muchos participatnes. Mons. Roselló invitó a creer en esas palabras y a reconocer en ellas una promesa de futuro. Explicó que Dios seguía amándolos a pesar de sus errores y que los soñaba libres, alegres, junto a sus familias y capaces de caminar sin miedo.
El prelado defendió el derecho a empezar de nuevo y a no quedar marcado para siempre por el pasado. También recordó la dignidad de persona y el lugar que cada uno conserva ante Dios.
En ese acompañamiento situó la labor de la Pastoral Penitenciaria. Agradeció a los capellanes y voluntarios su presencia en las cárceles, la escucha y la acogida que ofrecían, y describió una Iglesia que se acercaba para preguntar: «¿Qué puedo hacer por ti?».
Antes de finalizar, Mons. Roselló agradeció al arzobispo de Santiago su acogida. Extendió su reconocimiento a José María Carod, Director de Pastoral Penitenciaria en la CEE y al equipo organizador, con una mención expresa a Yolanda Sánchez, delegada de Pastoral Penitenciaria de Santiago, y a Juan González-Redondo, capellán de Teixeiro, por su trabajo en la preparación de la peregrinación.
Finalmente, después de una comida de hermandad, cada preso regresó a su lugar de procedencia.
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