Papa Francisco: In memoriam

Al comienzo de nuestro programa de hoy queremos dedicar un recuerdo al recientemente fallecido Papa Francisco, quien cinco días antes de su muerte, con motivo del Jueves Santo y aún convaleciente de su grave enfermedad, visitó la cárcel romana de Regina Coeli para cumplir con su cita anual de Semana Santa.

Se trata de una tradición que cumplía desde el inicio de su pontificado, aunque en esta ocasión no le fue posible lavar los pies de los internos debido a su estado de salud.
El Papa llegó poco antes de las 15.00 horas, siendo recibido por la directora del centro y, a continuación, mantuvo un encuentro con un grupo de unos 70 presos.
Tras un breve saludo, el Papa Francisco expresó su deseo de estar presente entre los internos: “Me gusta hacer cada año lo que Jesús hizo el Jueves Santo, el lavatorio de los pies, en la cárcel“. Y añadió: “Este año no puedo hacerlo, pero sí puedo y quiero estar cerca de ustedes. Rezo por ustedes y por sus familias”.
Después de un momento de oración, el Papa saludó individualmente a cada uno de los internos. Y, por último, se dirigió de nuevo a ellos para rezar juntos el Padre Nuestro e impartir su bendición.
Y es que desde que fue elegido Papa en 2013, y con excepción del 2020 y el 2021 a causa de la pandemia, Francisco dedicó la tarde del Jueves Santo a visitar penitenciarías, centros para refugiados o personas vulnerables.
“Recen por mí“, dijo el Papa en la rotonda central, rodeado de numerosos reclusos que gritaban “Gracias, padre” o “Libertad”.
A la salida de la prisión dijo Francisco a los periodistas: “Cada vez que entro en uno de estos lugares, me pregunto: ‘¿Por qué ellos y no yo?”.
Concluimos nuestro homenaje con unos fragmentos de las palabras que Francisco pronunció con motivo del JUBILEO DE LOS PRESOS en 2016:
Queridos reclusos, es el día de vuestro Jubileo. Que hoy, ante el Señor, vuestra esperanza se encienda. El Jubileo, por su misma naturaleza, lleva consigo el anuncio de la liberación. No depende de mí poderla conceder, pero suscitar el deseo de la verdadera libertad en cada uno de vosotros es una tarea a la que la Iglesia no puede renunciar…
Todos tenemos la posibilidad de equivocarnos: todos. De una manera u otra, nos hemos equivocado. Y la hipocresía hace que no se piense en la posibilidad de cambiar de vida, hay poca confianza en la rehabilitación, en la reinserción en la sociedad. Pero de este modo se olvida que todos somos pecadores y, muchas veces, somos prisioneros sin darnos cuenta…
Hoy veneramos a la Virgen María en esta imagen que la representa como una Madre que tiene en sus brazos a Jesús con una cadena rota, las cadenas de la esclavitud y de la prisión. Que ella dirija a cada uno de vosotros su mirada materna, haga surgir de vuestro corazón la fuerza de la esperanza para vivir una vida nueva y digna en plena libertad y en el servicio del prójimo.



