Testimonios de la campaña de los Reyes Magos 2021.
En el módulo 15 de la Centro Penitenciario de Puerto III (aislamiento) el silencio del pasillo inquieta incluso a los internos que jamás han pisado ese espacio. Tres presos que encarnan a Sus Majestades los Reyes de Oriente son los encargados de entregar a los compañeros las pequeñas mochilas cargadas con sus regalos.
“La cara de quien lo recibe es indescriptible” –dice Inma Vázquez, voluntaria de Pastoral- “Algunos están como adormecidos, tumbados en sus camas y no salen del asombro (sonríe) al vernos entrar felicitándoles, al tiempo que sus compañeros les entregan los regalos. Cuando nos marchamos y cierran nuevamente las puertas de sus celdas es emocionante las palabras de agradecimiento que recibimos”. Y es que el sonido del cerrojazo -afirma- se hace imperceptible con los gritos de agradecimiento que quedan en el interior, por el gesto humano demostrado con ellos.
Antonio (nombre ficticio) así lo expresaba en su celda del módulo 15, momentos después de asimilar su sorpresa: “-¡Gracias, muchas gracias…Si me parece que estoy soñando viendo a los Reyes Magos aquí adentro!”. En los voluntarios de Pastoral Penitenciaria queda la satisfacción de seguir participando en un proceso nada sencillo de reconciliación humana y reinserción social. Como señala, Guillermo González, secretario de la Pastoral, ese proceso lento “va íntimamente unido a nuestro compromiso cristiano con todos los internos, independientemente de sus creencias, pues no hacemos proselitismo en las cárceles, sino que llevamos esperanza diariamente a todo ser humano que nos quiere recibir. Tenemos un ropero para aquellas personas que viven en la indigencia; asesoramos jurídicamente a quienes lo solicitan; estamos en contacto con las familias de los internos que nos piden ayuda…, hemos puesto en marcha un estudio de radio para desarrollar actividades terapéuticas basadas en el diálogo y la cooperación en equipo; ¡en fin!… Hay que desear vivir en coherencia con el Evangelio para disfrutar de esta experiencia, que también se disfruta.


