Taller de radio
Se recuperan las actividades de formación e incorpora a nuevos voluntarios.
Tras la larga prohibición de acudir a prisión, debido a la pandemia provocada por la CoVid-19, poco a poco se recobra la normalidad en el voluntariado de la Pastoral Penitenciaria de Asidonia-Jerez. La Pastoral ha logrado retomar sus actividades formativas en el centro penitenciario de Puerto 3 (El Puerto de Santa María. Cádiz). No ha sido un tiempo perdido. En absoluto. En los últimos tres meses, gracias al compromiso e implicación del equipo directivo del centro penitenciario, con Dña. Esther Virginia Serrano a la cabeza, se ha podido renovar la red de televisión por cable interna del centro, distribuyendo la señal en digital para hacerla compatible con los nuevos televisores que tienen los internos e internas. De esta forma podemos emitir por uno de los canales digitales los contenidos radiofónicos de PuertoIIIRADIO, la radio puesta en marcha por voluntarios de la Pastoral desde hace ya diez años. El estudio está situado en la primera planta del edificio denominado: “sociocultural”. Comprende dos espacios, una zona de locución polivalente con cinco micrófonos, que permiten la producción de programas radiofónicos o la grabación de maquetas musicales para los grupos o solistas que lo deseen. Y una zona de control, separada de la anterior por una “pecera” o cristalera de separación.
Manuel, M. Ángeles, Domingo, Guillermo, Miguel Ángel, Jorge y Paco…, junto con el apoyo del sacerdote, Paco Muñoz, son los encargados de planificar la actividad en el estudio de radio. Durante la pandemia, estos voluntarios han estado trabajando intensamente desde sus hogares, mediante videoconferencias, para desarrollar un nuevo modelo de intervención con los internos e internas que integran el grupo de alumnos en formación para la radio. También han mejorado la imagen corporativa de la radio, que ya en 2015 obtuvo un primer premio nacional, por parte de Instituciones Penitenciarias, por su programa: “Las tardes de Puerto 3”.


Pero cabe resaltar, además, el seminario desarrollado sobre comunicación radiofónica donde se ha podido redefinir mejor los objetivos de la actividad planificada y desarrollada desde hace tres meses, aproximadamente. Ahora más centrada en la participación grupal de los internos e internas que participan en la radio.

En este sentido, se ha diseñado un nuevo curso de capacitación en redacción y locución radiofónica y se ha trabajado en valores y beneficios relacionados con la pertenencia a un equipo de producción. Han iniciado el curso más de 15 personas (tan solo dos chicas) si bien la constancia, la perseverancia…, siguen siendo asignaturas pendientes en la mayoría de los casos. Las clases se imparten martes y viernes alternos. Con todo, son unas siete personas las que continúan y en breve se iniciarán nuevos cursos, con el fin de ir incorporando a nuevos integrantes del equipo de radio. El voluntariado de Pastoral pretende formar a un equipo humano que consiga, ese es el objetivo, desarrollar las actividades teniendo en cuenta la transversalidad del instrumento radiofónico (una programación abierta a la comunidad penitenciaria y a la sociedad, mediante entrevistas a personas destacadas…, y en la que se trabaja el componente humano de forma extraordinaria).

Para poder trabajar en la radio ha sido necesario llevar a cabo una importante renovación de los equipos informáticos, cuyo coste ha sido posible gracias a diversas donaciones. Los equipos (tres ordenadores con sus respectivos monitores) serán instalados en breve.
Los alumnos y alumnas están aprendiendo durante tres meses a realizar reportajes radiofónicos, entrevistas y diversos géneros propios de la radiodifusión.

Por delante quedan meses de formación a nuevos internos e internas que están en lista de espera para integrarse en el equipo y poder crear una parrilla de programación sostenible en el tiempo.
La Pastoral cree que la actividad radiofónica es un instrumento vehicular, transversal de acción e intervención social con respecto a la comunidad penitenciaria. El proyecto, como se ha recordado, lleva desarrollándose desde hace ya diez años, aproximadamente, si bien es ahora cuando está adquiriendo un mayor grado de desarrollo, y ello debido al incremento de voluntarios participantes y a su elevado nivel de compromiso cristiano.




